La contaminación acústica se divide en dos categorías, natural y artificial. El ruido natural proviene del viento, la lluvia, las tormentas, los árboles, los pájaros, los animales. Mientras que el ruido artificial proviene de cosas hechas por el hombre, como el sonido de los motores, de la construcción, del tráfico, de altavoces y bocinas, entre otras fuentes ruidosas.
Esta forma se diferencia de otros tipos de contaminación debido a que tiene un radio de acción pequeño, no deja residuos ni se acumula en el medio ambiente y no se traslada hacia otras zonas.
Pero contrario a lo que muchos piensan, la contaminación acústica sí tiene un efecto negativo sobre la salud humana. Por ejemplo puede causar estrés, malestar, insomnio, pérdida de la audición, conductas agresivas, falta de concentración, entre otras condiciones.
Organismos internacionales como la OMS coinciden en señalar que la concienciación de la ciudadanía es fundamental para vencer a este enemigo invisible. Por ejemplo: realizar actividades de ocio sin generar ruido excesivo, evitar el uso del coche y optar por alternativas como la bicicleta o el coche eléctrico, realizar obras domésticas en los horarios recomendados, aislar los hogares con materiales absorbentes de ruido, etc. Para ello, también se vuelve fundamental promover la educación ambiental entre los más pequeños.

todo esto es interesante y educativo además la contaminación sonora es muy estresante.
ResponderEliminarEl contenido es muy interesante y educativa ahora se mas sobre la contaminación acústica o sanora
ResponderEliminarEs tan interesante saber de donde vienen los sonidos que nos causan molestias y su volumen
ResponderEliminarExcelente contenido; estoy convencido de que la solución a este problema es la educación cívica y ética.
ResponderEliminarSuper interesante, claro que es verdad hay personas que odia el sonido de fuego artificial oso no el de los carros...
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